En este séptimo día de guerra abierta, la posición de España resulta, cuanto menos, contradictoria. Existe una animadversión histórica hacia los Estados Unidos, pero son ellos (y sus aliados) quienes forman el escudo que supuestamente nos protege. En la actual ofensiva masiva contra Irán, gran parte de la opinión pública española se manifiesta en contra, bajo esa inercia de que «todo lo que venga de Washington es sospechoso», ignorando a veces la complejidad del régimen de Teherán.
Sin embargo, el pragmatismo manda: somos miembros de la UE y la OTAN. En estos «clubes», cualquier postura que se perciba como desleal es castigada como una traición. Pero, ¿qué hay detrás de este despliegue de violencia sin precedentes?
El factor Israel: Misiles y supervivencia No podemos entender este ataque sin el interés primordial de Israel. Más allá del programa nuclear, el verdadero temor de Tel Aviv es el arsenal de misiles balísticos iraníes, el más grande de Oriente Medio. Para Israel, permitir que Irán mantenga miles de proyectiles capaces de alcanzar sus ciudades es una amenaza existencial inasumible. Por eso, los bombardeos de esta semana no han sido quirúrgicos, sino masivos: el objetivo es decapitar la capacidad de respuesta de Irán antes de que sus lanzadores móviles puedan vaciar sus silos.
¿Análisis objetivo o expresión de deseos? Es fascinante observar cómo este conflicto se vive en la esfera digital. Muchos, movidos por sus ganas de que Estados Unidos e Israel pierdan esta guerra, inundan la red con artículos, noticias y vídeos que aseguran que los iraníes «se lo van a poner muy difícil» a sus agresores. Se habla de una resistencia numantina y de un coste inasumible para Occidente. Sin embargo, cabe preguntarse si estas crónicas son opiniones objetivas basadas en la capacidad real de defensa de Irán o si son, simplemente, un afán por convertir un deseo personal en una realidad militar. A menudo, la narrativa del «David contra Goliat» nubla el análisis de la asimetría tecnológica que estamos viendo sobre el terreno.
El factor EE. UU.: El rescate del Petrodólar Por su parte, Estados Unidos no se enfrasca en una guerra de este calibre solo por amistad. Washington sostiene un déficit fiscal astronómico gracias a que el dólar es la moneda global. El reciente giro de Irán hacia el Yuan chino para vender su petróleo ha sido el verdadero «Casus Belli» económico. Al romper el monopolio del dólar, Irán hiere la capacidad americana de financiar su deuda pública.
¿Podemos pensar que Estados Unidos pretende hacerse con el control de los hidrocarburos de dos países donde puede ejercer su fuerza militar y al mismo tiempo son dos de los principales lugares de reservas petrolíferas y gasísticas del mundo como son Venezuela e Irán? Pensemos que los norteamericanos solo disponen de recursos en su territorio mediante la extracción de fracking para cinco años.
En definitiva, mientras Israel busca eliminar la amenaza física de los misiles en su frontera, Estados Unidos lucha por evitar el colapso de su hegemonía financiera y energética. Dos intereses distintos unidos por un mismo objetivo: el fin del régimen actual en Teherán.