Capitalismo I. ¿Un meteorito?

Es más fácil que se acabe el mundo a causa de un meteorito a que se acabe el capitalismo ha afirmado alguien.

El capitalismo es muy eficiente.

El capitalismo es la forma que considero más ajustada al comportamiento humano.

El capitalismo ha dado bienestar y avances técnicos y científicos de mucha naturaleza,…

…pero…

…es injusto y depredador.

Economía es la forma de asignar recursos ante necesidades ilimitadas. y desgraciadamente los recursos son limitados.

Todos sabemos las enormes desigualdades que produce. Cada vez un menor número de personas poseen mayor proporci´`ón de la riqueza mundial. Cada vez las diferencias salariales o de ingresos entre ejecutivos y resto de empleados se distancia más. Cada vez, en occidente, la clase media es menos media y más baja. Continúan las brutales diferencias entre regiones del mundo. continúa habiendo hambre, mortalidad infantil alta, enfermedades tratables, falta de acceso al agua.

El capitalismo tiene fases de expansión y crisis, de natural. El efecto que tiene eso en las personas al sistema le es indiferente.

El capitalismo no mira si alguien sufre debido a la pobreza o si se pone en riesgo el ecosistema y clima que necesitamos. Le importa algo, pero muy poco, si los recursos naturales (agua, suelo, biodiversidad, minerales, bosques, petróleo) desaparecen.

El capitalismo lleva asociado el consumo, consumo de todo tipo por parte de las personas. Y las personas estamos genéticamente programados para acaparar, para poseer, para tener más. Superar este filtro es complicado.

Ahora mismo, con la tecnología existente, no tiene sentido pensar que un ciudadano de Lesoto pueda disponer de la cantidad de energía que dispone un sueco o un norteamericano.

Hay mucho cinismo, la mayoría criticamos el sistema por todo lo anterior pero al mismo tiempo queremos ganar más con el único objetivo de consumir o atesorar más.

Un 90% de la masa en peces de océanos y mares ha desaparecido. El coral desaparece, las selvas desaparecen. Eso no se recupera mientras estemos aquí y sigamos igual.

Tras diversos experimentos sociales y económicos hemos llegado a un punto de autocomplaciencia, como si no hubiera alternativa. Las revueltas ahora curiosamente las producen más bien los grupos reaccionarios, con el objetivo de mantener el status quo. El resto son manifestaciones muy puntuales que suelen atender a asuntos sociales muy concretos, pero nunca con ánimo de cambiar el sistema. Y probablemente el sistema colapse.

Creemos, en nuestros insignificantes micromundos, que no pasa nada, y, que si pasa algo, el propio sistema encontrará soluciones a todo.